Si quieres explorar en ti y adquirir una nueva visión “dándote cuenta” de lo que es obvio más allá de las palabras, desde el presente, expresando, decidiendo y cambiando con honestidad. “Para conectar con nuestra esencia se necesita tiempo, más calma, un ambiente más relajado, tomar conciencia de la existencia” (C. Naranjo).
La Gestalt pretende fomentar el desarrollo y la madurez, ofreciendo la posibilidad de completar y dar un sentido de totalidad a través de la atención y el cómo, sobre las experiencias presentes o pasadas, ganando de esta forma una mayor confianza y autoestima en la integración de los procesos vitales.
Una metodología humanista de presencia hacia la posibilidad de cambiar estructuras de comportamiento, mediante la responsabilidad y el hecho de permitir una transformación plena con el ciclo de contacto y retirada, que lleva a la autorealización y satisfacción de las necesidades. Afrontando situaciones de la vida, en un espacio y lugar seguro del aquí, para estar en contacto con el sentir desde la autenticidad del yo real.
Las técnicas utilizadas tienen una finalidad integrativa, desde el vivenciar-experienciar a través de la sensibilización, o poner las energías hacia el contenido de la conciencia, mediante la atención y la expresión creativa. Teniendo en cuenta, que “Todo lo que vive en mí tiene un lugar en mi corazón” (R. Casals).
De esta forma, la ánima del cambio de “conciencia” pertenece al “eterno ahora, el punto cero, el presente”. Una actitud hacia el “compromiso” en vaciarse de pensamientos, prejuicios y flexibilizar para estar abierto a las posibilidades.
Por eso, la Gestalt transmite desde la sabiduría del organismo que: “No hay que hacer nada, sino más bien ser y dejarse tomar por la vida” (B. Armas).
Comprendiendo que:
“La nada sólo es nada mientras estemos bajo la compulsión de hacer de ella un algo. Una vez que aceptamos la nada, todo se nos da por añadidura”. Así es “Hacerse nada para que pase todo“
En definitiva, cómo:
“Al penetrar en esta nada, este vacío se hace vivo y se llena”
El Eneagrama
Su nombre “Eneagrama” proviene del griego “ennea y grammos” que significa “nueve modelos”. Un sistema de clasificación que se basa en el comportamiento determinado por un ámbito más desarrollado en las áreas de inteligencia: cognitiva, emocional o instintiva.
Es un mapa con estructura de nueve puntas y de origen sufí, donde se distinguen los tipos de personalidad, con sus veintisiete variantes entre el estado más insano al saludable, describiendo la evolución según el trabajo de autoobservación y conciencia que se haya desarrollado. Siendo la máscara del ego o pasión de la sombra, en sinergia con los rasgos más característicos y la energía evidenciada corporalmente, los que conforman un tipo de personalidad adquirida.
Por ello, “La esperanza está en que los talentos y destrezas de un adulto maduro puedan convertirse en el vehículo mediante el cual las capacidades esenciales puedan utilizarse para el bien común” (H. Palmer).
En conclusión:
“Convertirse en lo que eras antes de ser, con el recuerdo y la comprensión de lo que has llegado a ser”