Te puede beneficiar, en cuanto promueve: “Un cambio psíquico que conlleva a una mayor estabilidad y bienestar emocional”  en el desarrollo hacia el máximo potencial, para “incrementar la humanidad esencial y madurez de cada persona”.

La psicoterapia relacional pertenece a la formación universitaria, del enfoque clínico de la salud mental.  Se enraíza en un marco terapéutico cocreado en base a un clima de confianza, donde la relación se va afianzando en el vínculo que va a orientar la tarea de observar e investigar conjuntamente. Lográndolo, mediante la flexibilidad y una actitud introspectiva-reflexiva, desde la que se fomenta el desarrollo, la transformación y el cambio psíquico que aparece en la relación entre la pareja terapéutica, favoreciendo el cambio porque: “Alguna cosa va a quedar en el poso” (N. Tomàs).

Es el reescribir profundamente la experiencia vivida, aportando un cambio neurocerebral a través de la emoción, las relaciones interpersonales y el lenguaje canalizado en la palabra. Un medio donde se transitan las ansiedades, las defensas y que ofrece respuestas significativas sanadoras, al descubrir que: “Todo lo que nos pasa a nivel psíquico está íntimamente interelacionado con lo físico y su ambiente” (J. Gracia).

Además, de poner atención a la comunicación entre el consciente y el inconsciente, evidenciada en el lenguaje simbólico a través de los sueños, los actos fallidos, los olvidos, los extravíos y el sentido del humor. Durante unas funciones que adquieren una continuidad en la vigilia, reafirmando el estilo de vida para resolver un problema, o crear un estado de ánimo. De esta forma, se favorece el proceso con el lenguaje metafórico, empleando los símbolos como si fueran los pulsadores de las indicaciones de integración.

En definitiva, es la interacción que aparece durante la relación en la consulta, donde existe la posibilidad del surgimiento de una conciencia dispuesta a manifestarse, dada la autenticidad del encuentro y para la evolución del propio ser.  Un interjuego dialéctico como medida de afrontar la naturaleza de uno mismo, en el acto de despertar, reconocerse y avanzar en la propia maduración personal.

“Todo cambio en un organismo vivo es promovido por la interacción de este organismo y el medio ambiente que le rodea… el cerebro se halla totalmente integrado con el resto del organismo, y por tanto toda respuesta mental forma parte de la respuesta de todo el organismo en esta interacción”.

J. Coderch